Menú
Filosofía General
Filosofía de la Educación
Epistemología
Comentario de Libros
Historia de la Educación
Psicología de la Educación
Grandes educadores
Filosofía de la mente
Ciencias de la educación
Ingeniería del conocimiento
Etica
Noticias
 
 
 
     
09/09/2011 - Los herederos de las dictaduras. El autoritarismo en educación

LOS HEREDEROS  DE LAS DICTADURAS  Y LA EDUCACION.  EL AUTORITARISMO EN EDUCACION

Dr. Nelson Campos Villalobos

________________________________________________________________________________

-1-

Las dictaduras no desaparecen el día que la democracia vuelve a un país, aunque se crea lo contrario. Es que las dictaduras son un proceso social, en que las circunstancias están en un ordenamiento que si bien no es normal, se apega a procedimientos que sí lo parecen. Las dictaduras suelen tejer una red jurídica muy extendida, que trata de regular la vida de los ciudadanos. Hay multitud de decretos, leyes, reglamentos y procedimientos para asegurar que las cosas se hagan difíciles para quienes hacen oposición. Ese entramado legal se torna tan complejo que a las democracias les cuesta año deshacer. Sobre todo si se entiende que en una democracia hay oposición, compuesta por los adherentes al antiguo régimen, sus herederos políticos y la infinidad de ex favoritos y favorecidos.

La filosofía del dictador, esa forma reflexionada y astuta  de actuar, se basa en el autoritarismo, en el caudillismo, en una imagen falsa de lo que hace, en su falta de búsqueda de diálogo y de consenso, donde la mentira y el castigo son  las funciones  primordiales del Estado.

Por todo lo anterior, no estoy seguro que los cambios en Egipto,  Siria, en Libia o en Cuba signifiquen una vuelta a una completa  democracia.  En promedio, las dictaduras políticas duran 30 años, es decir, hasta que el dictador fallece o es derrocado; o hasta que se le pierde el miedo y es derrotado  en elecciones libres. Por lo mismo hay una inercia en las instituciones  para retomar las prácticas democráticas. El peso de los procedimientos administrativos, la desconfianza patológica del régimen, los abusos de poder, el miedo a las instituciones armadas, la saga de desaparecidos, torturados y asesinados pesa en la memoria colectiva y frenará, por décadas, a los que pretendan reformas, huelgas o protestas. Se ha observado que la paranoia dictatorial lleva al extremo de dictar decretos secretos, lo que es un absurdo tanto legal como de sentido común.

Mi tesis es que las dictaduras no desaparecen totalmente y que se precisan a menos 50 años para borrar su nefasta influencia de la mente de los ciudadanos pertenecientes al n par de  generaciones que se educaron bajo su alero o fueron directamente influenciados por sus seguidores y beneficiados económicamente, no solamente con dinero sino también con empresas, préstamos, venta de bienes fiscales a precios irrisorios, etc.  

Por su parte, la población que se desarrolló bajo las dictaduras pierde su capacidad de protesta social, rehuyendo  las huelgas y evita confrontar a las autoridades, por bajo que sea el lugar que ocupan éstas en la escala de la administración pública. Los ciudadanos tiemblan y obedecen, como dice un cómico, a cualquiera que usa una gorra de tipo militar, como porteros o cuidadores  de autos. Es que la memoria colectiva es poderosa al almacenar recuerdos de violencia y abusos sin sentido.

Reconozco que me equivoqué al creer que en cuanto volviese la democracia al continente, entonces  la educación se concebiría como una acción ejemplar de la democracia, con amplio diálogo nacional e internacional. Nada más lejos de la realidad, como me han expresado igualmente muchos académicos de otros países hermanos, que tienen similar percepción. Sobre todo en esto tiempos, en que la educción es concebida como un negocio o una empresa más.

Pero el entramado legal no es lo único que hereda la democracia: es la administración del estado, es la salud y la educación las que perdurarán iguales por años sin cambios notorios. La sombra del dictador continúa trabajando por años y años, afectando los cambios, manteniendo en sus cargos a los viejos funcionarios que son los que tienen el conocimiento administrativo e institucional. ¿Se ha fijado el lector que cuando vuelve la democracia continúan los añosos funcionarios anteriores?  Es como lo que ocurre con los parlamentarios, son añosos, porque la dictadura nos deja sin una juventud que piense políticamente. Al contrario, la dictadura  evita que los jóvenes razonen y busquen cambios. Por lo mismo, en todos los países se da el fenómeno del envejecimiento del registro electoral, pues millones de jóvenes se abstienen de inscribirse y también de votar. La abstención de los jóvenes, la generación post-dictadura no se inscribe en los registros electorales. En Chile hay más de 3 millones de esos jóvenes que se abstienen de participar en las elecciones. Se les enseñó  en el mundo de la dictadura que los políticos son seres malos, corruptos y ambiciosos de poder.

La educación es el primer sector social que las dictaduras tratan de modificar a su estilo, porque como permanecen tantos años en el poder, les es más fácil convencer a los más jóvenes  acerca de la legitimidad de esos gobiernos, sus principios y actitudes que desean de los niños y del sector entre 20 y 35 años. Se les enseñó que hasta sus padres pueden ser enemigos del Estado y que los políticos pertenecen al reino del mal en la tierra. Curiosamente, la mayor parte de los dictadores latinoamericanos, han sido profundamente religiosos y apegados a la religión oficial que los bendice y mima en esos momentos.

¿Y esto por qué? Como señala Damasio en El error de Descartes, el cerebro de los niños viene predeterminado para aceptar enunciados sin crítica alguna. Por lo mismo los niños crean fuertes hábitos a temprana edad, jamás cuestionan a sus maestros ni a la enseñanza en el hogar. Esa particularidad cerebral hace que los menores  acepten sin más la enseñanza religiosa que se les entrega. Esas enseñanzas precoces se insertan tan profundamente en las mentes, que se tornan acríticas frente al Estado.

Las dictaduras, sin pretenderlo, se habían  dado cuenta de ese hecho crucial y por lo mismo se apoderaron del control de los maestros y de las escuelas. No es de extrañar que en América Latina el gremio que en las dictaduras ha sufrido más asesinados, desaparecidos, torturados y perseguidos, ha sido el de los maestros.  También es notorio que siendo los maestros seres eminentemente pensantes, sufrían la atroz desconfianza de las dictaduras y es el primer conglomerado societario donde hincaron el diente de las atrocidades. En nuestra América hemos visto que desde el inicio las dictaduras desmantelaron las facultades de filosofía y de sociología, por el temor patológico a la crítica.

La dictadura también sabía el poder que tiene el maestro para transmitir ideas, chistes y críticas. Recuerdo muy  bien  en la Universidad de Chile cuando un distinguido profesor deseó concursar a otra universidad del Estado y fue rechazado. Entonces  un pariente  militar tuvo acceso a su expediente de inteligencia donde se le acusaba como enemigo psicológico y físico, porque un delator denunció que el académico contaba chistes acerca del dictador y sus cercanos. Esta clasificación de enemigo psíquico y físico fue heredado de la Alemania Nazi y ha sido empleado en todas las dictaduras latinoamericanas de la época, sin excepción, para clasificar a los ciudadanos que podrían usar armas en contra del gobierno.

El legado de las dictaduras se evidencian en muchos hechos constatables en cualquier país que haya sufrido el flagelo, porque en los nuevos gobiernos  democráticos que la sustituye  se advierte:

a)      Prepotencia de los nuevos funcionarios del estado, que no atienden a las peticiones, no contestan oficios que le desagradan, destituyen a quien tiene ideas diferentes, y aíslan a los posibles opositores y se aíslan a sí mismos para no escuchar críticas. Cuando se reúnen con grupos, para la TV, es con abundancia de seguridad y con sectores conocidos y de confianza. No hay mucha diferencia con los altos funcionarios  de la dictadura en su manejo comunicacional.

b)      Formación de equipos políticos que segregan a sus opositores y que tienen poder sobre los técnicos

c)       Desconfianza enfermiza contra todo lo que hacen los técnicos que no son sus partidarios. Recuerdo a una alta funcionaria del Ministerio de Educación que por escrito, en plena vuelta a la  democracia, me calificó de “enemigo del estado y de las políticas del gobierno en materia de educación” por haberle explicitado  mi crítica a las medidas y resultados de las prácticas ministeriales que acentuaban la mala calidad de la enseñanza. A las cuatro semanas el país tuvo la más grande protesta estudiantil de toda la historia de la enseñanza y la Ministra fue destituida más tarde por el parlamento.  En una imagen de TV un estudiante, seguramente de pedagogía,  enarbolaba mi libro sobre Filosofía de la Educación. En la dictadura, la denuncia de la funcionaria y la imagen en la TV me habría significado un mal rato de insospechadas consecuencias.

d)      Establecimiento de un departamento político en la policía civil, una “oficina” para controlar a los opositores, vigilarlos y reunir información que los pueda perjudicar, en una suerte de seguimientos y  paranoia política. El espionaje político funciona tan bien o mejor que durante la dictadura, porque la democracia heredó una fina maquinaria montada con precisión.

e)      Ausencia de diálogo democrático y tendencia a tomar decisiones amparados solamente en la opinión del mandatario y los personeros de las cúpulas partidistas, ausentes de todos de los gremios y del consenso con los ciudadanos.

f)       Tendencia de slos nuvos gobiernos a entregar obsequios  en forma de dinero, tanto al sumir el mando como durante él, para favorecer el voto de los más pobres, regalos  míseros que van de los US$ 9.0 a los US$ 20.0, pero que alegran a los más menesterosos. Este hecho de hacer obsequios en dinero me  recuerda a los decadentes emperadores romanos.

g)      Ocultamiento a la población de hechos que desfavorecen la imagen política, como el caos en las cárceles, la miseria de la salud o la mala calidad de la educación. Para mejorar la imagen se suelen contratar equipos muy numerosos, en todos los ministerios y en la presidencia, de periodistas complacientes, obedientes a la manipulación que viene de las alturas y que hacen una extraordinaria tarea endiosando al mandatario de turno. Tanto, que producen el efecto contrario.

h)      El uso del lenguaje se torna sorprendentemente ambiguo, empleado justamente para confundir: ofrecer es lo mismo que entregar; adjudicar no es entregar; favorecer a unos en desmedro de los otros no es ilegal.

i) El negarse sistemáticamente a escuchar el clamor de los ciudadanos y a emplear la fuerza policial con brutalidad para reprimir las expresiones  populares en la calle. Amenazan con emplear las leys heredadas de la dictadura, como las de seguridad interior o bien las anti-terroristas. Si no lo cree, vea el caso de Chile ante las protestas de los estudiantes.

-2-

LOS HEREDEROS DE LA DICTADURA Y LOS EFECTOS EN LA  EDUCACIÓN: AUTORITARISMO ES LA PALABRA CLAVE

Recordemos que más arriba se dijo  que lo que caracteriza a las dictaduras es su autoritarismo, su particular visión sobre los ciudadanos y su desprecio por las  necesidades. Ese autoritarismo es lo que permanecerá como parte filosófica e instrumental en los herederos de ese sistema político, donde la falta de diálogo, la amenaza, el temor, las prácticas antidemocráticas constituyen  la forma sistemática de actuar.

En democracia, todos los partidos políticos en las campañas presidenciales ofrecen y  apenas triunfan en las elecciones presidenciales, inician su gran revolución, la reforma educacional  maravillosa  que los hará mejores que sus competidores. Es una tradición que deja perplejos a los ciudadanos y desconfiados a los maestros, porque sin duda alguna ningún gobierno ha realizado, en las últimas décadas, una reforma de primera magnitud, ni ha invertido lo necesario ni ha mejorado significativamente la enseñanza de cómo la dejó desastrosamente la dictadura. A lo más, se hacen modificaciones curriculares, o se extiende la jornada escolar o se mejoren algunos edificios escolares. La madeja que dejó la dictadura sin desanudar  necesita un nuevo Alejandro que la corte, con una verdadera Reforma Perfecta.

No hay prácticamente en Latinoamérica ni un solo gobierno que no emprenda su Reforma Educacional Definitiva, así, con mayúsculas y fanfarrias. Ni uno solo.

Esto se debe a varios elementos comunes en la región:

a)      La reforma educacional es vista como una manera más de mejorar y subir la imagen del gobierno. Que es rápida como anuncio  y produce dividendos de imagen.

b)      Realmente no está la verdadera disposición anímica ni la voluntad de mejorar la calidad de la educación, porque el gobierno es  muy corto -4 o 6 años a lo más- y una reforma educacional seria, bien afianzada en lo técnico y en su financiamiento, toma más de dos o tres periodos presidenciales completos para  poder mostrar los logros.

c)       Porque los equipos de los Ministerios de Educación son políticos y no son técnicos y como no tienen ni la menor intención de hacer algo serio, verdadero y perdurable, entonces colocan a sus partidarios y a sus parientes en alto cargos educacionales que serán más decorativos que ejecutivos. He visto funcionarios supuestamente técnicos que solamente van al ministerio a cobrar sus sueldos. No hacen nada más que deambular por las oficinas de los partidos políticos haciendo tareas menores para sus jefes.

d)      No se busca nunca el consenso con el gremio de los maestros. El distanciamiento con el gremio es para prevenir encuentros que en las calles se resuelven finalmente con protestas, detenciones en los cuarteles policiales  de maestros que son amenazados con la aplicación de  las fuertes leyes anti-terroristas, con descuentos de las horas o días perdidos en huelgas. No es eso lo que quiere un gobierno que a toda costa cuida su imagen y su puntaje en las encuestas.

e)      Jamás se hacen Congresos Pedagógicos y gremiales con el patrocinio del gobierno, porque éste teme a los gremios, fuente de permanente discordia, porque tanto el ejecutivo y el profesorado tienen metas distintas.

f)       Las reformas propuestas no son tales sino lo que se llama “un poco más de lo que se tiene”. Lo que vemos es un maquillaje, como pintar algunos locales y decir que serán colegios de excelencia, donde cualquier experto advierte que esa medida –un curso por colegio con mejores maestros- no es una solución, sino una forma torpe de acrecentar la desigualdad económica  que es patética en la  población. Pero, el común de la población, sin pensamiento crítico, sin leer diarios, que ve las noticias manipuladas en la TV del Estado, se queda con la idea equivocada que se está haciendo realmente bueno por sus hijos.

Los herederos de la dictadura, ahora en cargos en la educación, emplean los mismos subterfugios autoritarios  para hacer las cosas difíciles a los educadores:

a)      Exceso de burocracia: los nuevos herederos, en sus sillones (podrían haber sido nombrados en cualquier ministerio, da lo mismo), repletan a las escuelas y colegios del Estado con taras administrativas, como llenar y llenar planillas de datos que se solicitan desde diversas instituciones del gobierno; los formularios que debe llenar el director al día, a la semana, al mes, cada seis meses y al final del periodo lectivo no le dejan tiempo para otras tareas y distraen de su labor a los maestros; las numerosas inspecciones que se realizan sin ninguna planificación interrumpen el flujo pedagógico de la escuela y dejan cada vez menos tiempo para enseñar.

b)      Perfeccionamiento escaso y deficiente de los docentes: La educación es cara y la de post-título lo es más, de tal manera que los maestros que deben costear su propio perfeccionamiento no pueden hacerlo. Solamente pueden acudir a los cursos que ofrece la Municipalidad o el Ministerio, sin libertad de escoger y sin conocer la calidad de los académicos encargados de la enseñanza en ese nivel. Ni siquiera pregunta la autoridad en qué áreas hay necesidad de mejorar los conocimientos teóricos y prácticos de los maestros. Se entrega un listado de temas y vaya Ud. a inscribirse. Y si no lo hace será mal calificado.

c)       Reformas copiadas. Como me dijo un experto español, “en Chile he visto nuestras reformas, ya fracasadas, pasadas como nuevas y originales  hasta con las mismas faltas de ortografía”, lo que pude comprobar en la realidad. No era ni una exageración ni una broma del académico europeo. Pero, se entiende que esto sea así si tomamos en cuenta que esas reformas no las propone una alta comisión de expertos o un congreso pedagógico, sino un par de funcionarios políticos, disfrazados como expertos, que en su vida ha estado  en una escuela pública ni ha tratado con el gremio de los maestros. En plena democracia, hemos visto a estos personajes dañinos haciendo su oscura labor reformista. Son los pedagogos para andar por casa.

d)      Nula comunicación internacional. En educación, en cualquiera de sus niveles, no ha existido el convencimiento que tenemos algunos, que es interesante haber conocido las experiencias de los otros países hermanos, de manera de tomar lo mejor, lo más probado por ellos para contribuir a tener nuestras propias pedagogías. Porque copiar reformas de países  desarrollados es muy poco serio. No tenemos un intercambio de expertos educacionales, ni intercambio de académicos ni una institución que se emplee como modélica para los demás. Pero las hay, y de buena calidad, en México, en Brasil, en Argentina, en Perú, en Chile, en Venezuela, Costa Rica y otros. Hay mucho que decir entre todos nosotros. Es una de nuestras debilidades no tomar en cuenta nuestras potencialidades.

e)      Carencia de evaluación de las reformas y reformitas educacionales: Es muy penoso que los pocos esfuerzos realizados en las reformas no sean sometidas nunca a una medición de logros dentro y al término de los procesos. Esto, claro, se debe a que con cada gobierno que llega, aparecen los nuevos burócratas y los parientes, que desplazan a los antiguos, y éstos se van con la poca experiencia lograda, pero que sería útil,  a esperar sentados, con los  sobresueldos, viáticos y beneficios que lograron ahorrar,  que vuelva su antiguo partido en cuatro años más. Así que nadie tiene el menor interés en evaluar los torpes intentos del gobierno anterior. Perdemos dinero en cada reformita, pero a nadie le importa porque los ministerios son la mayor agencia de empleos fáciles y bien pagados del país.

CONCLUSION:

después de las dictaduras nunca vuelve la normalidad democrática y se precisan a lo menos cincuenta años para que desaparezcan las prácticas autoritarias. Por lo mismo no hay interés en promover  todo aquello que signifique pensar y razonar lógicamente. Entonces sistemáticamente se mantiene una educación de baja calidad y la filosofía es cuidadosamente excluida de los programas de estudio, cuando no se ve reducida a la enseñanza, en la educación media, a una suerte de historia aburrida y en la formación de profesores se diluye entre materias del "ciclo común", una suerte de mezcla anodina entre sociología, antropología y economía de la educación.

Para evitar los males comentado esperemos con paciencia  la nueva gran reforma, la Reforma Perfecta, que ya llegará apenas venga el nuevo gobierno. Y así hasta el infinito. Es lo único permanente en un universo  en constante  cambio en nuestra América Latina.

REFERENCIAS

Campos, Nelson (2006) Diccionario razonado de filosofía de la educación. Reimp. Caligraf, Santiago

Campos, Nelson (2011) Versión electrónica del libro Filosofía de la Educación. FCB, Santiago.